por Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER)

Cuando ocurre un accidente o incidente en una cavidad, es difícil mantener la cabeza fría y hacer lo más adecuado y correcto. Pero todos debemos hacer un esfuerzo para facilitar la mejor información posible, que pueda agilizar el rescate y quizá salvar la vida de un compañero. Una de las formas de mejorar, puede ser la de estar informado de las cosas que conviene recordar, y para eso se ha escrito este artículo.

PROCEDIMIENTO DE ALERTA DEL ESPELEOSOCORRO

En este apartado recordamos la forma adecuada de pedir la intervención de los grupos de socorro en Cantabria, así como las cuestiones a tener en cuenta para facilitar el rescate.

En primer lugar, las competencias de rescates en la comunidad de Cantabria son competencia de la Dirección General de Servicios y Protección Civil de Cantabria, por lo que inexcusablemente esta entidad debe de ser la que reciba el aviso y gestione los recursos necesarios para el rescate.

Protección Civil dispone de un número telefónico único para alertas que es el 112, y esta debe de ser la vía mas adecuada para comunicar un incidente en una cavidad de la región.

En cualquier caso en los cuarteles de la G. Civil de la región, se tramitan los avisos y acaban llegando al centro de emergencias de P. Civil, así como si son los miembros del Espeleosocorro los que reciben directamente el aviso, pero estos caminos intermedios solo producen retrasos, por lo que de nuevo recomendamos la llamada al 112 como el sistema mas rápido y ágil de aviso.

En el momento de dar la alerta es fundamental, aportar una serie de datos concretos y precisos, que ayuden a hacer una primera valoración a los equipos de rescate, y sobre todo es fundamental que la persona que da el aviso, este accesible en todo momento para que los miembros del Espeleosocorro puedan contactar con ella y precisar los datos que consideren oportunos.

Así pues la lista de puntos a tener en cuenta a la hora de dar un aviso es la siguiente:

  1. Llamar al 112.
  2. Dar los datos de la persona que da el aviso.
  3. Dar un teléfono de contacto y mantenerse junto a él.
  4. Dar el nombre de la cavidad y la localidad donde se encuentra.
  5. Especificar si hay personas heridas o no.
  6. Descripción general de las heridas si se conocen.
  7. Descripción del estado del herido (consciente, dolores, abrigado, hemorragias...)
  8. Número de personas que forman el grupo con problemas
  9. Hora de entrada aproximada en la cavidad.
  10. Informar de situaciones excepcionales en la cavidad (Crecida, derrumbe, rotura instalación...).

En principio no son necesarios ni convenientes mas datos en el primer aviso, ya que tampoco se esta hablando con un especialista en espeleosocorro, y un exceso de datos puede ser contraproducente. Por eso es de vital importancia mantenerse en un punto de contacto permanente( teléfono publico, bar, cuartel,…), de forma que cuando se inicie la operación de rescate, los miembros del Espeleosocorro puedan contactar con el informante y preguntarle ya datos mas concretos y específicos sobre la situación.

De cara a esta ampliación de datos que pueden aportarse a los grupos de socorro, se pueden dar 2 casos básicos:

 a.- El denunciante no estaba con el grupo desaparecido y por tanto desconoce su situación física y su ubicación en la cavidad. Generalmente se trata de avisos de retrasos por parte de miembros del grupo que no participan en la actividad, o de hosteleros o G. Civil que se preocupan por la tardanza.

 b.- El denunciante se encontraba realizando la actividad con el grupo y sale al exterior para dar aviso de algún incidente. Generalmente se trata de accidentes con heridos o agotamiento de alguno de los miembros del grupo.

Evidentemente son situaciones muy diferentes y los datos que se pueden aportar también lo son. En el caso a.- los datos que debería tratar de conocer y aportar el denunciante son:

  1. Nombre de la cavidad o cavidades en las que se encuentran los desaparecidos.
  2. Descripción de la actividad programada (travesía, visita, vivac…).
  3. Numero de personas del grupo.
  4. Lugar de aparcamiento de los vehículos.
  5. Acceso a la cavidad si es poco conocida (coordenadas si se dispone, mapas)
  6. Datos de la cavidad si es poco conocida (topo, ficha instalación, estrécheles, lagos, cascadas,…)
  7. Hora de entrada del grupo.
  8. Disponibilidad de carburo y comida
  9. Disponibilidad de material de emergencia (mantas térmicas, sacos…)
  10. Información sobre la experiencia del grupo.

Probablemente la persona que da el aviso desconoce muchos de estos datos pero tal vez, pueda conocer donde obtenerlos (mochilas de los participantes, vehículos, familiares y amigos,…), por lo que tenerlo en cuenta puede acelerar los trabajos de rescate.

El segundo caso b.- , es de esperar que el denunciante pueda aportar muchos mas datos, y sin duda debería conocer todos los del apartado anterior, pero además debe de poder aportar otras informaciones de gran importancia y que requieren tomar datos, a lo largo de su salida de la cavidad para dar el aviso. Sabemos que es difícil mantener la cabeza fría en caso de accidente de un compañero, pero si lo conseguimos y no nos precipitamos podemos hacer mucho por facilitar su rescate. Evidentemente la primera actividad después del accidente habrá sido atenderle, estabilizarle, abrigarlo y darle de beber algo caliente si es posible, en cualquier caso existe abundante información de primeros auxilios, que no es el caso de este artículo.

Es importante que antes de partir para dar el aviso se tomen los siguientes datos:

  • 1. Estado del herido, para esto existen numerosas listas de chequeos a realizar, siendo aconsejable llevar una fotocopia de ellas en nuestro equipo, pero la realidad suele ser otra y normalmente no se dispone, por lo que aquí solo nos centraremos en datos básicos y generales que podemos observar:
    • El herido esta consciente
    • Respira bien
    • Tiene hemorragias visibles
    • Tiene roturas evidentes o probables.
    • Tiene dolores
    • Puede caminar o moverse
    • Peso y tamaño aproximado
    • Medicamentos que ha tomado o tomará (dosis)
  • 2. Recoger topografías disponibles que puedan ser útiles.
  • 3. Tomar datos del carburo, agua y comida disponibles.
  • 4. Coger objetos útiles como balizas del camino.
  • 5. Apuntar la hora del accidente y la hora de partida hacia el exterior.
  • 6. Concretar con el grupo la situación dentro de la cavidad (nombre de la zona, cota,...)

Durante el camino de salida, es fundamental tomar los siguientes datos:

  1. Obstáculos verticales a superar con su longitud aproximada.
  2. Estrecheces en el camino, tomando datos de su longitud y características (meandro, laminador, roca dura)
  3. Cursos de agua activos o profundos (cascadas, ríos, lagos), con su longitud aproximada.
  4. Anotar todo aquello que pensemos pueda ser un problema para el paso de una camilla.
  5. Tomar la hora de salida al exterior.
  6. Anotar el tiempo de acceso de la boca a la carretera más próxima.

Sin duda este trabajo es difícil en momentos de estrés pero, no por ello debemos renunciar a realizarlo, si no pensar en sus beneficios para el desarrollo del rescate.

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PARTICIPANTES: MIGUEL Y RAFA

DESCENSO: 295 m

RECORRIDO: 1500 m

          
 

                                                                                        

 El pasado día 20 nos decidimos a realizar la travesía de Azpilicueta - Reñada, tras dejar el coche en Reñada, y subir andando, encontramos la boca de Azpilicueta , antes hemos estado hablando con el pastor de la zona, que nos ha comentado, que cuando el era chico, su padre le descolgó con las manos al primer resalte para recoger una oveja que se le había caído, y que el escuchaba mucho eco en sus palabras, sin saber que se encontraba ante un pozo de 35 m.

 

 Bajamos los primeros 95 m en una sucesión de pozos ente 10 y 35 m


 alcanzamos un meandro y tras bajar otro pozo de 10 nos situamos en la cabecera del pozo de 100, a la que hay que acceder a través de un aéreo pasamanos.
 
Este pozo se baja en tres tiradas, en la última de ellas nos calamos por la cascada que hay, en esta hay un desviador para evitar mojarse, nosotros lo descubrimos después...  Ya en la base del pozo nos encontramos en la Sala Ciega, donde no hay que seguir bajando, sino  acceder a través de la gatera señalizada,

 

continuamos por galerías tipo queso gruyere, en la que destacamos un paso vertical con una cuerda fija en la que no nos pusimos los aparatos por lo estrecho que era. Seguimos por una serie de galerías de poca altura, aunque no estrechas que nos obligan a ir agachados la mayoría del tiempo. Este tramo aunque muy laberíntico está muy bien señalizado ( si en 15 minutos no has visto una señal es que no vas bien). Siguiendo las señales llegamos a las galerías principales de Reñada donde las dimensiones se agrandan y empezamos a flipar con las formaciones y su color rojo debido al óxido de hierro. Entre ellas la más espectacular el monje rojo, estalagmita que recuerda a los nazarenos de las procesiones.

 

 

 

 

Seguimos bajando hasta el paso de "el Duck"., galería baja con canal de fondo, donde es inevitable mojarse,

 

continuamos las señales hasta dar con el agujero soplador, agujero que en honor a su nombre es estrecho y sopla el aire, este nos lleva a las rampas de salida.

 

Rafa y Miguel en la salida de  Reñada.

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En 1951, un equipo de 12 espeleólogos europeos se reunió en el Pirineo Francés pera explorar una dolina descubierta en el año anterior por uno de ellos, Georges Lépineux. Éste había estado buscando cavernas en una región caliza cuando vio salir una corneja en pleno vuelo de lo que parecía un muro de roca liso, más de cerca, Lépineux encontró una entrada de un pozo que no parecía tener fondo. Se puso en contacto con su amigo Max Cosyns, científico belga y espeleólogo veterano, quien organizó el ataque de la cavidad. Entre los hombres de la expedición estaban el vulcanólogo francés Haroun Tazieff y Marcel Loubens.

Para el descenso por el pozo pensaban usar una cabria a pedales y unos 400 metros de cable de acero de 5 milímetos de grosor.

La cavidad de Lépineux, llamada sima de la Pierre St. Martin, tenía su entrada en una cresta rocosa a 1.700 metros de altitud cerca de la frontera española.

La expedición estableció el campamento en la ladera y aseguró la cabria cerca de la entrada del pozo. Lépineux, como descubridor fue el primero en bajar. Vestido con un apretado correaje de paracaidista fijado al cable por una sola abrazadera, franqueó lentamente el borde. Un ayudante pedaleaba la cabria despacio, soltando el cable poco a poco. Pronto la voz de Lépineux no llegó al exterior, y el explorador tuvo que comunicarse por teléfono.

Lépineux bajó lentamente de espaldas al fondo con los pies contra la pared del pozo, hasta hallar un saliente a 80 metros de profundidad. Luego descendió otros 135 metros por una gélida cascada que salía de una fisura. Empapado y helado, siguió el descenso, provocado caídas de piedras al pasar por una serie de salientes. Después de casi hora y media, se encontró suspendido en el vacío en una cámara cuyo fondo se encontraba unos 50 metros más abajo.

Por fin Lépineux llegó al suelo a más de 335 metros de la entrada, un nuevo récord del mundo para descensos verticales. Trepó por una pendiente rocosa y exploró la cámara durante varias horas, hasta que la fatiga le obligó a emprender la tediosa vuelta al exterior.

Al final siguiente, Tazieff y Loubens bajaron y comenzaron a explorar. Al otro lado del sector que Lépineux había visto, encontraron una pequeña abertura en el suelo de la cámara; por ella podían ver una terraza y otro pozo. Loubens exploró el acceso brevemente y anunció que habían encontrado una gran caverna, pero que esta vía era demasiado peligrosa. Horas más tarde, encontraron una vía de descenso más segura. Loubens se ató una cuerda y bajó, empleando una escalera metálica. Pronto su voz salió de las tinieblas: "Es enorme, absolutamente enorme. No puedo ver las paredes. Voy a bajar un poco más"

Cansado y solo en la oscuridad de su débil linterna, Tazieff se sentó a esperar, sabiendo que tenían que ponerse en contacto con la superficie en menos de tres horas. Al cabo de una hora, gritó hacia el fondo. No hubo respuesta. Pasó otra angustiosa y silenciosa hora. Por fin, escuchó y contestó con alegría a una débil llamada de Loubens. Las dos luces de Loubens se habían extinguido, pero con frecuentes gritos y con la ayuda de una luz de magnesio, Tazieff logró guiarle. Loubens explicó: "Me he perdido. ¡Vaya cueva!". Un poco más tarde, la tensión y la fatiga se apoderaron de él. Mientras enrollaba la escalera, Loubens de repente se echó a llorar confesando: "Estaba realmente asustado".

Aunque se había arriesgado al avanzar solo, Loubens había encontrado una gran sala y, sobre todo, algo de lo más valorado por un espeleólogo: un río que sin duda conducía a más cavernas. Con estas excitantes noticias, los dos hombres regresaron a la superficie. Aunque la información animó a los otros miembros del equipo, Cosyns declaró que la cabria estaba apunto de fallar y decidió detener la expedición de ese año.

El verano siguiente, la mayoría del grupo volvió, incluyendo a Loubens y Tazieff, y esta vez se unió el espeleólogo francés Norbert Casteret. La cabria eléctrica sufrió numerosas averías que provocaron frecuentes retrasos. Loubens y Tazieff tardaron todo el primer día en bajar al fondo del pozo e instalar el campamento. Al día siguiente, exploraron la cámara que Loubens había descubierto y vieron que el río desaparecía por una abertura intransitable. Al final de 10 horas de búsqueda encontraron un pozo que conducía a una segunda gran cámara más abajo. Demasiado cansados para seguir, volvieron al campamento, donde otros dos miembros del equipo se les unieron. Con estos refuerzos, el tercer día encontraron un paso que evitaba el sifón del río, pero una vez más el cansancio no permitió que siguieran explorando. Esa noche, Loubens anunció que volvería a la superficie para dar una oportunidad a otro. Telefoneó a Casteret: "Yo ya he podido disfrutar. No puedo más".

Por la mañana, los hombres ayudaron a Loubens a ponerse el arnés para la vuelta. Pasados unos minutos el cable se tensó y empezó a subir lentamente. Cuando estaba a unos diez metros de altura, intentó encender una bengala para que Tazieff le tomara una foto, pero las cerillas se apagaban debido a la fuerte corriente de aire. Todavía con la esperanza de fotografiarlo. Tazieff miraba por el visor de la cámara cuando vio que el foco del casco de Loubens caía de repente como plomo, a la vez que oía un grito. Un momento más tarde, Loubens caía sobre la roca donde estaba Tazieff y rodaba por la pila de rocas, rebotando de piedra en piedra. Otro miembro del equipo logró finalmente detener su caída a unos 30 metros más abajo.

Loubens estaba inconsciente y respiraba de forma irregular. Con mucho cuidado, lo colocaron sobre una sábana de lona  lo llevaron de nuevo al campamento, el único lugar donde podía yacer cómodamente. Mientras que Tazieff le quitaba el casco para examinar su cabeza, uno de los hombres examinó el cable y descubrió la causa de la caída: la abrazadera metálica que unía el arnés al cable se había soltado.

Inmediatamente telefonearon al médico de la expedición, André Mairey, en la superficie. Dijo que bajaría tan pronto como subieran el cable y arreglaran la abrazadera. Abajo sólo se podía esperar y cuidar al herido, de vez en cuando, le secaban la cara con un pañuelo húmedo. Pasaron horas sin señal de Mairey, y entonces el teléfono dejó de funcionar. El equipo de superficie trabajaba para reparar la abrazadera y el teléfono, pero su progreso era angustiosamente lento. Esa noche, una tormenta azotó el campamento, retrasando aún más el descenso del médico. Cuando Mairey por fin llegó con una camilla, Loubens llevaba casi 24 horas luchando para respirar. El médico lo examinó detenidamente y diagnosticó que sufría fractura de columna y de cráneo; las posibilidades de sobrevivir eran mínimas, pero mientras siguiera con vida, sus amigos estaban decididos a sacarle de allí.

Mientras abajo metían a Loubens en un arnés y le ataban bien a la camilla, arriba unían varias escaleras de 20 metros y las bajaban por el pozo. Casteret y otros cuatro hombres descendieron por la escalera y tomaron posiciones en los salientes a distintas profundidades, asegurándose con pitones. El hombre situado más abajo se estacionó a 240 metros bajo la superficie. Cada uno de ellos estaba dispuesto a arriesgar su vida para guiar la camilla por los salientes del pozo. Mucho más abajo,  las rocas desprendidas por el equipo de rescate llovían sobre el campamento mientras Mairey realizaba una transfusión de sangre al herido.

El médico esperaba todavía la señal para empezar la subida cuando escuchó un gemido de Loubens. Segundos más tarde, casi 36 horas después de su caída, la difícil respiración de Loubens de detuvo. El equipo de superficie escuchó por teléfono: "Marcel Loubens ha muerto". Se avisó a los hombres apostados en el pozo y uno tras otro volvieron a la superficie. El riesgo que correrían para salvar a un compañero herido parecieron demasiado extremos sólo para sacar un cadáver.

Al día siguiente, envolvieron el cuerpo en lona, lo colocaron en un hueco entre dos rocas, y lo cubrieron con grava y piedras. Tazieff hizo una pequeña cruz de metal. Luego, con martillo y cincel, grabaron una inscripción en la roca cerca de la tumba: "Aquí pasó Marcel Loubens los últimos días de su valiente vida".

Aunque destrozados, Tazieff y Mairey decidieron quedarse abajo para dar el último vistazo al paso que Loubens había encontrado al final de la segunda cámara. Una serie de retorcidos corredores les llevó otra vez al huidizo río. Pasando por una pequeña sala, salieron a la cámara principal, una enorme bóveda decorada con estalactitas aciculares y grandes estalagmitas como hongos. Tazieff encendió una bengala y quedó asombrado por la sublimidad de la cámara. Era la mayor sala que se había encontrado hasta entonces. El extremo más bajo se estrechaba hasta un túnel inundado. Decidieron volver, pero antes bautizaron la espectacular caverna como la Cámara de Loubens.

Casteret, a la edad de 56 años, dirigió las exploraciones subterráneas cuando se reanudaron en 1953. Así encontraron otras cuatro grandes cámaras. La última medía cerca de 200 por 120 metros, con el techo a 100 metros  de altura, la mayor cámara de Europa. Terminaba en una pared lisa sin grietas donde el río, con muy poco caudal, parecía desaparecer por el suelo. Según su altímetro, la galería era la más profunda jamás descubierta: 728metos de profundidad.

Pero para los exploradores de la Pierre St.-Martin aún quedaba la triste tarea de sacar el cuerpo de Loubens. Al año siguiente, regresaron al lugar, colocaron sus restos en un ataúd de aluminio y, guiándolo para que no chocara con los salientes del pozo, lograron subirlo hasta la superficie con una cabria con motor.

El trabajo realizado en la Pierre St.-Martin, aunque ensombrecido por la muerte de Loubens, marca un triunfo en los anales de la espeleología. Las expediciones mostraron los méritos de la organización, promovieron la técnica del descenso vertical y llegaron a una profundidad sin precedentes. Otros grupos fueron a la pierre St.-Martin en las décadas de 1960 y 1970. Descubrieron dos nuevas vías más allá de la última exploración llevada a cabo por Casteret.

Relato obtenido del tomo Mundo Subterrráneo de la colección Planeta.

Enlace al artículo de la visita a la cavidad.

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Esta vez tocaba el sistema de Arañonera, era una espinita que teníamos clavada ya desde hace algunos años, ya que habíamos intentado hacerla varias veces y por las inclemencias metereologicas no habíamos podido.

 

 

 

El fin de semana del 26 al 28 de octubre del 2007 salimos hacia el valle de Bujaruelo Agus, Martín y yo (Yess), para realizar la travesía esta vez el tiempo se preveía inmejorable.

 

 

El sábado nos levantamos y preparamos tranquilamente todo el material, después de un buen almuerzo sobre las 15:30 empezamos la pateada de acceso a la T1. Como ya sabíamos una pateada de casi una hora y media con una subida muy mantenida que no da ni un respiro.

 

 

 

Nos preparamos y empezamos la travesía, de ella destacar la boca de entrada muy bonita y el curso activo de las galerías de Santa Elena, en cuanto a la instalación solo recomendar en el pozo de 90, utilizar nuestra cuerda para bajar y coger las dos que hay fijas para hacer un rapel guiado. La estrechez de salida sin ningún problema.

 

 

 

Realizamos la travesía en unas nueve horas, llegamos de vuelta al coche después del pateo de salida de la boca de Santa Elena sobre las 03:00 de la mañana, en la bajada se tienen que hacer un rapel exterior a bajar por unas cadenas.

 

 

 

 

Pincha para ver dos videos de la travesia.

Video de la pateada de acceso a la sima T1.

Video del descenso del primer pozo en la boca de la T1.

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Los dias 8, 9 y 10 de septiembre los miembros del club (Rafa, Martín, Luis y Yess) realizaron la travesía Tete Savage – Sala de la Verna.

 

 

Entraron el Sábado sobre las 15:00 encontrando en buen estado y utilizando las escalas instaladas hasta el primer meandro, de aquí en adelante utilizaron cuerda para bajar el resto de los pozos. A destacar durante el tramo hasta el túnel del viento el bajo nivel de agua no siendo necesario el neopreno hasta el túnel del viento, incluso en este paso algunos de los participantes hacían pie y no tuvieron ni que nadar, claro esta que todo depende de la altura de cada uno.

 

 

Desde el túnel del viento a la salida de la Verna sin complicaciones siguiendo las numerosas marcas , la sala de la Verna sigue cerrada por seguir en obras, solo se puede abrir desde dentro. La travesía la realizaron en 18 horas.

 

En este link tenéis alguna de las fotos de la travesía.

http://mendiserratu.spaces.live.com/

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Hola shavalit@s:

Este blog os mantendrá informados de visitas a cavidades y otras actividades relaioadas que vayamos a realizar, como cursos de iniciación y perfeccionamiento. 

No se incluyen salidas a zonas de exploración, queya tienen su blog propio: El de exploración en Cantabria, y el de exploración en Curavacas.


 

La primera petición que vamos a contaros en este blog, es visitar la cueva del Soplao, en Cantabria. Para los que no la conozcáis, os recomiendo que pulséis el link y flipeis :-)

Algunos pudimos visitar esta hermosísima cueva hace algunos años (creo que fue en el 2003), antes de que fuera abierta al púbico, gracias a un enchufe del cuñao de Agux. Ahora es una cueva "con taquilla", explotada por una concesión privada. Mucho ha llovido desde entonces. Entre otras cosas han "llovido" muchísimos soci@s nuevos :-).   

Josete y algunos otros me han pedido que la repitamos y vamos a ver si podemos lograr un permniso, aunque como ahora es un "negocio privado", la cosa no parece fácil :-(

Yess compuso un guapísimo album fotográfico que se puede visitar en el antiguo Web del grupo. Pincha aqui para verlo!

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